Evoland


Este episodio vamos a ver un juego que más que ser un juego es un pequeño museo interactivo que presta homenaje a la evolución del género de videojuegos RPG y aventuras. Se llama Evoland, y fue desarrollado por Nicolas Cannasse como entrada para el concurso Ludum Dare, que se celebra tres o cuatro veces al año, y reta a los participantes a crear un juego en menos de 48 horas que se adhiere a un cierto tema. El tema para esta ocasión fue el de la evolución, y Nicolas salió ganador de entre más de 1400 participantes. Tras eso, pulió todos los aspectos del juego y lo lanzó este año como título comercial en GOG y Steam Greenlight.

El juego comienza con un aspecto y colores que recuerdan a la Gameboy clásica, con el plano visto desde arriba y sin sonido, y sólo dispones de una dirección en la que avanzar hacia un cofre. Al abrir este cofre, obtienes la habilidad de avanzar en la dirección contraria hacia otro cofre, que te otorga el poder de navegar hacia arriba y hacia abajo, con lo que ya puedes progresar a otra pantalla. Esto viene a ser el comienzo de toda una cadena de cofres que cada vez evolucionan algún aspecto del juego, sea habilitar enemigos, incrementar los colores y resolución, mejorar los efectos de sonido o la música, o añadir elementos de la mecánica del juego como el combate a base de turnos, la mapa de sobre-mundo o la interacción con personajes no jugadores. Es difícil no caer en la trampa de ponerme a enumerar todos estos elementos, pero creo que en resumidas cuentas puedo decir que si se te puede ocurrir algún elemento de un juego RPG de consola, lo más seguro es que lo veas en Evoland.

Hay toda una mezcla de momentos que hacen referencia a juegos pasados, tanto de forma sutil como lo son algunos de los enemigos que recuerdan mucho a los que se ven en el primer Seiken Densetsu, y otros más descaradamente obvias como la melodía y giro de cámara en 3D cada vez que abres un cofre, muy similar a The Legend of Zelda: Ocarina of Time. Títulos de libros en las estanterías, diálogos que mencionan parte de la historia de otro juego… cada una de ellas trae buenos recuerdos de los videojuegos pasados. Pero esta adicción al homenaje también trae consigo algo de kitsch, por ejemplo al otorgarnos un personaje secundario muy parecido a Aeris de Final Fantasy VII que se llama, a sorpresa de nadie, Kaerith. Tampoco os sorprenderá su destino, que puedo revelar sin ánimo de spoiler, pero tapad vuestros oídos si os preocupa, porque muere a manos de un enemigo llamado… Zephyros.

EPIC FACEPALM

Estos homenajes sobre-llamativos socavan un tanto el aire de auténtico cariño que muestra Nicolas hacia el género, pero se puede perdonar. Lo que sí deja mucho que desear es la métrica del juego. La evolución por las eras más básicas del género es muy rápida, y me habría gustado pasar más tiempo en la era 8-bits, por ejemplo, antes de saltar rápidamente a 16-bit y al poco rato al aspecto 3D. Una vez llegado al momento de sentir que el juego ha llegado a su cumbre en cuanto a las mecánicas habilitadas, las batallas tipo random encounter se hacen repetitivas y frustrantes, y ofrecen muy poco reto dado que Kaerith puede curarte de forma infinita, lo cual también invalida el objetivo de ganar GP para comprar pócimas curativas, prácticamente el único consumible del juego; todo esto para que al final del juego cualquier aumento de nivel se vea como una pérdida de tiempo en la batalla final, que siempre será contra un jefe con los mismos puntos de golpe seas lo fuerte que seas, y disponiendo tú de los mismos 3 corazones de salud.

Uno de los momentos mejor desarrollados fue un nivel con un puzzle similar al que se vería en un juego de Zelda, que require cambiar entre los aspectos 2D y 3D del mundo pasado y mundo futuro para poder completarlo, pero al ser la única aparición de esta mecánica siento que no lo aprovechó tanto como pudo.

En cuanto a duración, el juego lo terminé en menos de 3 horas, y aparte de coleccionar algunas estrellas escondidas por el mapa o de querer hacer un speedrun del juego, no ofrece ucha rejugabilidad. Eso sí, como viaje por las épocas pasadas de los videojuegos, Evoland cumple su meta de forma entretenida y merece la pena echarle un vistazo.

Os invito a comprobarlo vosotros mismos, porque vamos a sortear una clave de Steam para agregar el juego a vuestra colección. Para participar en el sorteo, simplemente tenéis que dejar una respuesta en el hilo para este Podcast, que encontraréis en el foro de Freakdom.org, respondiendo a esta facilísima preguntar: En qué año fue lanzado el primer juego de la serie Final Fantasy? Acordaos de poner vuestra respuesta en un tag spoiler. Elegiremos un ganador al azar entre los que den la respuesta correcta dentro de una semana, y enviaremos la clave por mensaje privado, además de anunciar el ganador en el hilo.

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